Patria.

¡Oh tierra  mía!

Desde el exilio añoro el abrigo.

Justicia imploro a tus caudillos caídos.

Te han ultrajado; mas tu centro permanece intacto.

El tiempo es el que es y el que ha sido;

hoy escribiremos una nueva historia tus hijos.

Retoños de tus entrañas;

cual gobernantes corruptos

pretendieron acallar sin triunfo.

¡Oh cielo mío!

A la memoria de tus héroes acudimos;

batallas teñidas; lealtad de tu raza mestiza.

A mirada hostil el yugo del patriotismo.

Libertad, criterio y dignidad;

silencio de los opresores.

¡Oh patria mía!

Hoy retiemblan tus venas aclamando el fin de la tiranía;

es el rojo de la sangre derramada durante siglos.

El símbolo patrio cubra el corazón

de estos soldados tuyos.

Ha llegado, nos mira de frente;

es la democracia, que hoy viene a exigirnos.

Autor: Paloma A.

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Mar en calma.

Anochecía aquel día de abril, y parpadeaban las primeras estrellas mientras yo continuaba allí sentada, esperando que ocurriera lo que tanto tiempo había deseado.
Se levantó una brisa agradable y fresca con sabor a primavera, el mar tiene eso; siempre te recuerda lo que has venido a llorarle. Es difícil mirarlo de frente sin tener nada que reprocharle, yo por ejemplo le hablo de ti, de mí, de nosotros.

Todavía no logro recuperarme de nuestro último viaje juntos. A ratos imagino que si cierro los ojos con suficiente fuerza podrás estar a mi lado, murmurando esas cosas que no entiendo o simplemente haciéndome reír. ¡Se te da tan bien! Te echo de menos en el apremio con el que mis instintos se dejaban envolver por tu barba. Yo, que siempre soy el estruendo cuando las olas rompen; tú, que siempre fuiste la calma que me sofocaba cualquier tristeza por profunda que esta fuese. Me echo de menos contigo, mucho.

No sé salir ilesa cuando viajo al pasado; tampoco sé hacerlo tratándose de ti.

¿Recuerdas cuando hacíamos planes a fututo?; siempre te dije que desconfiaba del destino: es hechizo. El sortilegio duraría lo que la eternidad nos regalara. Me enoja mi temple al haber permitido que todo fuese tan latente; entonces lloro de rabia, de la burla del destino, que al estar aquí, con los pies enredados en  la arena, no hubiese venido la vida antes a regalarnos un puñado de esta para rellenar el reloj.

El mar encapsuló nuestro secreto; ese que se nos hizo nudo en la garganta por mera cobardía. La magia de aquellos momentos escurre por mis mejillas. ¿Qué será de ti? ¿Y de mí?

Guardo tu nombre en el relicario que llevo en el pecho, y sin necesidad de pronunciarlo, se lo devuelvo al mar; igual que el último beso le entrego también tu risa, para escuchar de ti en cada caracola.

El mar nunca me ha borrado nada.

Paloma A.

Felicidad.

“Hacer lo que uno ama, es la piedra fundamental de la abundancia en tu vida.”

                                                                                              – Wayne Dyer.

Hace unos días me preguntó mi amiga Caro: ¿A qué te dedicarías si te hubieses ganado la lotería?; dude de mi respuesta por algo más que un minuto. Después le respondí: <Me dedicaría a ser feliz>. Bien mona yo con mi respuesta; y pues no. Ser feliz. Perfecto. ¿Y cómo?

He analizado esto de la felicidad. Sabes, no es algo que llega de repente, de hecho ni siquiera se puede construir. La felicidad, no es más que hacer eso que nos hace recordar que estamos vivos, no es cuestión de dinero, ni de éxito; es cuestión de logros personales, pequeñitos, esos por los que vamos cada día. Es el don que tenemos por derecho a creer y crear.

A mí, por ejemplo me hace feliz escribir, soy cuidadosa al hacerlo porque sé el peso de las palabras. Lo sé, porque la Poesía me ha salvado infinidad de veces cuando pierdo el rumbo… entonces regreso a los libros, a las personas, a los lugres. También me hace feliz ayudar en lo que puedo, abrazar a mis seres queridos, el arte, viajar, el mar, bailar, aprender, enseñar a mis hijos lo que aún desconocen; me hace feliz amar y ser amada, y encuentro cierta dicha en mis logros profesionales y el reconocimiento (porque sí, soy humana). Así como hay personas que encuentran la felicidad en la muisca, en el  dinero o el empoderamiento, el trabajo humanitario (estos últimos, son dignos de toda mi admiración).  Todo, absolutamente todo, lo que a ti átomo del universo te hace ser feliz, está bien.

La felicidad, es la capacidad de reconocernos plenos con lo que hoy en día tenemos, es absurdo pretender que la felicidad te la dará algo o alguien que aún no llega a tu vida; y peor aún, no tienes certeza de que llegará en algún momento.

Sé la fuente de tu propia felicidad: agradece, bendice, crece, acepta, da.

Después de todo, la felicidad es tan fugaz, que quizás mañana te toca volver a descubrirla.

Paloma A.

¿Estoy triste?

Pareciera absurdo que a estas alturas de la vida, hablar de Salud Mental siga siendo un tabú.

La depresión y la ansiedad están acabando con un montón de vidas, con futuros prometedores  y presentes quebrantados por los prejuicios, de una sociedad que no permite la inclusión de temas como el suicidio en su día a día.

Si, hablar en materia es dificilísimo, doloroso y hasta sirve como detonador de  miedos. No hablarlo, nos está perjudicando; porque no se puede librar una batalla sin conocer a qué nos estamos enfrentando ¿o cómo pretendemos combatir algo de lo que no estamos informados?

Las enfermedades mentales tiene la habilidad de entrar a cualquier casa, y aún hay quienes siguen creyendo que esto solo le pasa a famosos o a personas que están locas o que tienen problemas graves.  Quiero que sepas que no, no es así; cualquier individuo (sin importar edad, raza, condición social o profesión) puede caer en ese pozo sin salida, sin gota de agua, sin una rendija por donde se cuele la luz. De hecho puedes tenerlo todo a tu alrededor, pero te faltas tú, y de eso nadie se salva solo.

Al menos a mí, me gustaría llegar a un grado de madurez emocional, que me permita hablar del tema con mis seres queridos, con mis hermanos, con la familia y los amigos; sin juzgar, sin ser juzgada. Nos guste o no, el problema es real.

Formamos parte de una comunidad egoísta, que con estigmatismo hemos provocado que quienes se ven afectados por cualquier condición mental, no puedan solicitar ayuda libremente sin sentirse vulnerables. Estar deprimido, no es estar triste, esto no pasa en un par de días; estar deprimido es ver tu entorno a través de un cristal obscuro; es haberlo perdido todo, y por todo me refiero a las ganas de vivir.

Debemos frenar esto; por ti, por los que amas, por todos lo que han perdido la fe.

Hay que andar con el corazón en la mano, con las palabras oportunas, con información verdadera.

Hay que ser una rayito de calma, entre tanta tormenta.

Paloma A.

Con los ojos del corazón.

Quizás tengan razón quienes argumentan que el amor nace de la vista, pero yo prefiero creer que el amor, es un sentimiento más profundo: se afianza con el tiempo, llega a la madurez con la convivencia. Al inicio de las relaciones es fácil creer que se está enamorado, cuando lo que habita la razón en esos momentos, no es otra cosa que una ilusión. Nos enamoramos del amor. El amor carnal es impulsado por un físico atractivo, por el deseo; pero el amor en su forma más auténtica, ese que se da entre las almas que en otra vida no pudieron ser; ese, es un sentimiento complejo y por tanto, enriquecedor.

Me gusta pensar que hay diferentes tipos de amor, pero todos nos llevan a  lo mismo, a vivir en compañía, en comunicación, a no sentir que la soledad cala hasta los huesos en este viaje. El amor no puede nacer de la vista, porque las almas no saben reconocerse a través de los ojos; ellas se perciben, se identifican, llevan tiempo buscándose. Cuando por fin logran encontrarse, el universo grita de alegría, los girasoles miran al cielo, la brújula se detiene y todo, absolutamente todo cobra sentido.

Aunque si lo pensamos bien, sí, el amor sí nace de la vista, cuando eres capaz de ver con los ojos del corazón.

Paloma A.

El amor.

“El amor propio es un sentimiento que tienes que llevar contigo  por el resto de tu vida. Al igual que tu corazón latente, nunca debería detenerse.”

             

                                                                                         

                                                                       – April Green

Eres muy dura al juzgarte –sentenció ella-. Recapacité acerca de lo que yo acababa de confesar en aquella terapia. Hablar del amor hacia uno mismo es complicado, tanto como llevarlo a la práctica.

Hay que ser conscientes de que tenemos una serie de programaciones persiguiéndonos desde la infancia; estas no nos permiten vernos con el amor que logramos ver a los demás. Si algo va mal, caemos en el error de pensar que el problema somos nosotros ¿y por qué no ellos?

Es un trabajo continuo y un proceso doloroso hasta los huesos. Para llegar a una madurez emocional que te permita amarte, tienes que aceptarte con todo eso que ya eres: con tu pasado, con tus aciertos, con tus sueños, con tus errores, con tus amores fallidos, con los intentos, con las carencias, con las ilusiones. Amarte por dentro y por fuera. Amarte cuando te ves en el espejo. Amarte cuando te ves en los ojos de alguien más. Solo aprendiendo esto podrás lograr un amor profundo y honesto por ti misma.

No sé si la felicidad se parece a este sentimiento de amor, pero si te puedo asegurar que es el único camino para llegar a ella. Cuando estás en amor contigo misma, todo fluye, todo tiene un matiz multicolor, todo lo estás viendo a través de los ojos de la oportunidad.

Quiero que sepas que hay un ser fuerte, con todas las respuestas que necitas para vivir en armonía; quiero que sepas que ese ser eres tú internamente, ese que no tiene miedos, y si los tiene no se rinde ante ellos. Sigue tu búsqueda, todo lo que necesitas encontrar está dentro de ti: el viaje es hacia dentro.

Quizás estar en paz con uno mismo es el amor; y está bien.

Paloma A.

Alimento de los Dioses.

Alguna vez os he contado lo mucho que me gusta a mí el chocolate caliente. Tanto como amo el otoño o el invierno, que bien son las estaciones del año donde más apetece prepararlo. Casi tantísimo como los recuerdos que trae consigo cada sorbo.
Es todo un arte. No basta con tomar un trasto y verter un poco de leche, no, esto es mucho más complejo: tienes que poner el fuego lento, porque si lo haces mal, dañaras el resultado final.
Hay que elegir el cacao, entre más puro, de mayor riqueza será su contenido y sabor. No sé qué tanto sepáis acerca de esto, pero la selección de cacao en las diferentes regiones del mundo donde se cultiva, es un arte milenario que no se deja en manos de cualquiera. Ha trascendido tradiciones y generaciones, por eso la importancia de que te tomes el tiempo de seleccionarlo.
Poner un poco de leche en el fuego, agregar cacao, una pizca de canela y algo de azúcar; casi te puede augurar una buena taza de chocolate caliente. Solo que hay un detalle, tienes que hacer movimientos circulares con un rodillo de madera hasta que el brebaje espese. Mientras tanto, el olor te transporta a otros momentos, donde estuviste antes, con otra gente (a la que quizás echas de menos), en otro tiempo, si tienes un poco de suerte habrá unas cuantas lágrimas aderezando el bálsamo.
Sucede que hay cosas que no cambian, modos repetitivos para obtener un mismo fruto, olores que nos invaden de añoranzas, personas que no se olvidan, sabores que se quedaron a vivir en la piel.
Por eso, la próxima vez te dé por beber una taza de chocolate, tomate el tiempo, disfruta y quédate a vivir ahí, aunque sea por unos instantes. Que por algo se dice que es el alimento de los Dioses.

 

Paloma A.
Mayo 2018